Desmontando el chiringuito

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2015|11|17 LAURA UBAGO | ALMUÑÉCAR

  • Los establecimientos playeros se reformarán para modernizarse tras haber conseguido las concesiones
  • Tras ocho años de incertidumbre, los chiringuiteros se enfrentan a estas obras con los papeles a punto e ilusión

Hace ocho años, cuando caducaron las concesiones de los chiringuitos de la Costa granadina, la instrucción fue ‘playas limpias’. El Gobierno, con la ley en la mano, se planteó echarlos al paseo y dejar la arena libre como la del desierto. Hoy, después de muchas llamadas, reuniones, calentamientos de cabeza y de una defensa a ultranza de servicio público playero, los chiringuitos… se quedan y ya están renovando sus papeles para pervivir muchos años más. Desde que comenzó esta aventura la ley ha cambiado y también el organismo encargado de renovar las concesiones. La Junta de Andalucía, a través de Medio Ambiente, ya está entregando las nuevas licencias en la Costa Tropical. Hay que renovar 44 y ya han llegado unas 18 a las diferentes playas de la provincia.

Los chiringuiteros tenían muchas ganas de sentir que el establecimiento seguía siendo suyo para renovarse, realizar obras, comprar mobiliario y mimarlo como a un niño chico. Por eso, los que ya han recibido la concesión se han puesto manos a la obra para realizar grandes trabajos de reforma y el resto, esperará a que lleguen los papeles.

Francisco Trujillo, presidente de la asociación de chiringuitos de la Costa Tropical, se muestra satisfecho por haber llegado hasta aquí pero no dará por finalizado el proceso hasta que no se reciba la última concesión. «Los chiringuiteros se meterán en reformas, haciendo esfuerzos importantes, para convertiste en establecimientos de referencia», dice Trujillo que valora el «gesto valiente» de realizar estas inversiones para que en las playas granadinas luzcan locales modernos.

Para Mariano Linares, propietario del chiringuito C’Mariano, situado en Velilla, recibir la concesión ha sido como si le «tocara el gordo». Después de 17 años con su establecimiento se enfrenta a una reforma -se gastará cerca de 200.000 euros- en la que echará abajo la estructura, cambiará la barra y la pondrá mirando a la playa y hará unos servicios grandes adaptados a discapacitados y siempre abiertos, como harán también el resto de sus compañeros. «Lo que nos ha mantenido fuertes ha sido la unión, que hemos peleado por nuestros negocios porque creamos muchos puestos de trabajo», expresa este empresario.

«Esto era renovarse o morir… queremos volver a abrir el 1 de marzo para seguir al pie del cañón con la clientela que nos conoce y confía en nosotros», indica Mariano Linares.

Emilio Rodríguez también lleva toda una vida detrás de la barra de Casa Emilio, en la playa de Salobreña. Ahora va a pedir un préstamo para hacer frente a los 126.000 euros que cuesta la reforma de su local que recibió la renovación de la concesión el 17 de septiembre. No se le olvida ese día. «Por fin puedo respirar, no ya sólo por mí, sino por mis hijas. Lo hemos pasado mal pero ahora sabemos que no nos van a quitar los chiringuitos».

Emilio va a modernizar su chiringuito y tiene ganas de poner unas cristaleras grandes para que los clientes sigan disfrutando del mar en los días de viento del invierno. «Tengo que volver a abrir en febrero sí o sí porque me llegan los grupos de alemanes», dice con ilusión.

Entre Poniente y Playa Granada, el chiringuito Hoyo 19 está a punto de renovar su concesión. José Lemos, su propietario, ya planea la gran reforma que llevará a cabo en breve. «Estos años han sido muy duros porque estábamos en peligro y no podíamos hacer ningún tipo de obra por no tener seguridad. Ahora se ha acabado ese sinvivir y tenemos ganas hasta de buscar hamacas nuevas». Lemos explica que la reforma del Hoyo 19 será para que los clientes disfruten más de la playa y el mar. «Será muy ecológica porque se va a convertir en una gran terraza de madera». «La ilusión es la que mueve el mundo y nosotros estamos muy ilusionados con estas mejoras», dice el chiringuitero motrileño.

 

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Urgente reforma

Mari Carmen Pintor, del chiringuito La Primera Ola de Velilla expone que necesita acometer la reforma con urgencia. Su establecimiento se ha quedado muy bajo tras una transformación de la playa y el Levante se ceba con él. De hecho, ahora lo tiene cerrado por los daños que le causó el último temporal en el que estuvo rápida y buscó una máquina para protegerlo con una escollera natural. «Quiero tirarlo abajo y hacerlo nuevo gastándome lo que he conseguido ahorrar estos años. No es ya porque esté más feo o vaya a estar más bonito, es que necesito desplazarme de donde estoy porque pasamos mucho miedo», asegura esta chiringuitera.

En La Herradura, Mª Dolores de Haro, lleva más de 30 años en el chiringuito Bambú y ahora le harán la gran modernización que tanto tiempo llevaban esperando. «Hemos conseguido más metros y más años gracias a esta nueva Ley de Costas», dice muy contenta.

En Bambú se gastarán 180.000 euros para, respetando el cascarón, hacerlo de nuevo por completo. «Va a ser mi última obra y tengo una ilusión muy grande. Desde la asociación hemos estado muy unidos y de la mano del presidente, Paco Trujillo, hemos conseguido renovar las concesiones», anota satisfecha.

Así, en algunos meses, la Costa granadina lucirá chiringuitos renovados… tras este largo temporal.